INTERVENCIÓN EN CAMPOS DE DESPLAZADOS EN BAMAKO

 

-¿Qué está pasando?

 

Durante los últimos años Mali vive una situación complicada tanto en el norte como en el centro del país. Habiéndose dado en el año 2019 una creciente violencia supuestamente “interectnica” en el centro del país que unida al conflicto yijadista en el norte ha provocando una escalada de desplazamientos internos sin precedentes.

 

El ataque más mortal en la historia reciente, donde 160 personas fueron masacradas en una aldea en el centro del país, ocurrió el sábado 23 de marzo de 2019. Sospechándose de las milicias de supuestos cazadores Dogons. Muchos hablan de “limpieza étnica”. La situación se complicó aún más con un nuevo ataque ocurrido el lunes 10 de junio de 2019 que se saldó con la muerte de al menos 95 personas campesinas, esta vez Dogons a manos supuestos Peuls. Lo que hace pensar en una revancha de lo ocurrido en marzo y es un claro síntoma de la escalada de violencia del conflicto interétnico. Esto ha dado lugar a sucesivos ataques en el mes de junio y como consecuencia miles de personas se han visto en la obligación de dejarlo todo y huir de sus casas.

 

 

 

-¿Dónde nos vemos obligados a intervenir?

 

A tan solo 20 minutos del centro de Bamako se encuentra el campamento Faladie Garbal, situado justo sobre un vertedero y junto al mercado de ganado. A lo que hay que añadir las condiciones climáticas extremas, con temperaturas que llegan a alcanzar los 40º durante el día y sucesivas tormentas que provocan numerosas inundaciones.

Todo esto unido a la falta de productos de higiene, de alimentación y refugio hace que estas personas estén viviendo en condiciones extrema vulnerabilidad y peligro.

 

 

 

-¿Qué consecuencias directas está acarreando el conflicto?

 

Los últimos enfrentamientos han provocado una nueva oleada de huida y desplazamientos hacia la ciudad Bamako, contabilizándose en la ciudad de Segou, a 200km de la capital, más de 20.000 personas desplazadas hasta el momento.

Desde el punto de vista humanitario la situación de estas personas empieza a ser insostenible, estando en peligro la salud y la vida de cientos de niñas, niños y mujeres.

 

 

 

-¿Qué estamos haciendo?

 

En Movimiento Extremeño por la Paz trabajamos para una intervención de emergencia en los Campos de Personas Desplazadas de la ciudad de Bamako. Trabajo realizado con las personas encargadas de la coordinación del campo y con la agencia estatal Desarrollo Social. Quienes nos han informado y comunicado qué número de personas hay en el campo, cuantas se prevén que van a llegar en los próximos días y de la situación en general de las personas allí asentadas. Con todo esto y tras visitar la zona podemos realizar un diagnostico de sus necesidades más urgentes.

 

 

Se trata pues de personas que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad. Además, en la temporada de lluvias la situación de las personas desplazadas en estos campos se complica aún más, empeorándose así las condiciones de higiene, salud, alimentación, refugio… lo que puede dar lugar a un aumento de enfermedades.

 

 

Una acción rápida en nutrición, agua y refugio con el fin de reducir el grado de exposición de la población a la malnutrición y enfermedades es cada vez más urgente y ha sido la prioridad de Movimiento Extremeño por la Paz desde el momento de ser conocedores de la situación.

 

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