Kurukan Fuga o Carta de Mandén

10 de diciembre_ Javier Martín

Compartimos esta publicación de 2015

Muchas personas ven los origenes de los Derechos Humanos en las revoluciones burguesas de los siglos XVII y XVIII: la Revolución inglesa, la Revolución Americana y sobre todo la Revolución francesa; que promovió la aprobación, en la Asamblea Nacional de 26 de agosto de 1789, de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
 
Hubo que esperar hasta el 10 de diciembre de 1948 para que la ONU aprobará la Declaración Universal de los Derechos Humanos que recoge en sus 30 artículos los derechos humanos considerados básicos. Pero mucho antes el Kurukan Fuga o Carta de Mandén, que era la constitución del imperio de Malí (1235-1670), ya era una declaración que marcó reglas básicas con la intención de evitar la guerra y garantizar una convivencia armoniosa entre los pueblos.
El Mansa Sundiata Keïta presentó la ley en 1235 en la ciudad de Ka-Ba (actual Kangaba), y ha sobrevivido gracias a la tradición oral a través de generaciones de djeli o griots.
Debido a esta tradición oral, la Carta del Mandén fue inscrita en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco en 2009.
Esta Carta pone como principio el respeto por la vida humana, la libertad individual y la solidaridad. La abolición del sistema de esclavitud es uno de sus logros más importantes.
 
Está escrito en forma poética y contiene siete estrofas, con los siguientes encabezados:
• “Toda vida es una vida”
• “El daño requiere reparación”
• “Practica la ayuda mutua”
• “Cuida de la patria”
• “Elimina la servidumbre y el hambre”
• “Que cesen los tormentos de la guerra”
• “Cada quien es libre de decir, de hacer y de ver”
 
El Kurukan Fuga contiene 44 decretos divididos en cuatro secciones referidas a la organización social, a los derechos, a la protección del medio ambiente y a las responsabilidades personales. Tiene una vocación de universalidad. y puede ser considerada como una de las primeras declaraciones de derechos humanos.
 
Los Derechos Humanos no son patrimonio de Occidente. Tampoco es cierto que en Occidente no se violan los Derechos Humanos, basta con ver algunos ejemplos de actualidad, y cercanos, como es la pena de muerte en Estados Unidos, las devoluciones en caliente en España, la negación o bien las trabas para acoger a personas Refugiadas en Europa….
 
Los Derechos Humanos también se violan cuando no favorecemos el acceso al trabajo digno, a la vivienda, a la sanidad o a la educación libre y gratuita. Cuando estamos recortando libertades y cuando arrasamos el tejido social. Cuando consentimos que candidat@s a gobernar nuestros países aboguen, por el cierre de sus fronteras a población musulmana, como Donald Trump en Estados Unidos, excluir a inmigrantes , como Marine Le Pen en Francia, o por el recorte de los derechos y protección a la mujer, como Albert Rivera en España, estamos siendo cómplices del atropello de nuestros Derechos.
Cuando votamos más recortes sociales, más corrupción impune, más ley mordaza, más jóvenes que tengan que emigrar en busca de trabajo digno, más desahucios, nos burlamos de esos Derechos Humanos que a todas y todos pertenecen.

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